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De qué forma calcular tu ritmo cardiaco

El monitoreo cardíaco se usa durante el ejercicio aeróbico para valorar la intensidad de una sesión de ejercicios; si trabajas lo bastante, entonces tu ritmo cardiaco se eleva a un nivel determinado. A lo largo de cualquier programa de ejercicios aeróbicos, debes tomar tu ritmo cardíaco y ser capaz de decir si estás en el nivel adecuado.

La frecuencia cardiaca en reposo es el número de veces que el corazón late por minuto en reposo. El mejor instante para tomar su ritmo cardiaco en reposo es por la mañana en el momento en que te despiertas; para las mujeres la frecuencia en reposo promedio se ubica entre 74 y ochenta y cuatro latidos/min., para los hombres se ubica entre setenta y dos-setenta y ocho latidos/min.

Para tomar el pulso, pone tu mano en el pulso de tu muñeca, que lleva por nombre pulso radial. Con los dedos, no el pulgar, halla el pulso. Para tomar el pulso carótido, pone los dedos en el lado de la manzana de Adán,  en el cuello,  hasta localizar el pulso. Toma el pulso contando los latidos a lo largo de diez segundos y multiplicar ese número por 6 para conseguir tus pulsaciones por minuto.

Para conseguir tu ritmo cardiaco de trabajo,  debe tomarse el pulso tras un ejercicio robusto, que ha durado al menos a lo largo de cinco minutos; prosigue marchando o bien en movimiento mientras que tomas el pulso. Tómate el pulso a lo largo de seis segundos y añade un cero o bien tómalo por diez segundos y multiplica el resultado por seis.

Su ritmo cardiaco de recuperación es la velocidad a la que el corazón vuelva a la normalidad tras un ejercicio vigoroso.  Tómate el pulso un minuto tras haber dejado de hacer ejercicio y después de nuevo a los dos minutos y cinco minutos.

Todo el planeta debe hacer ejercicio con un  ritmo cardiaco adecuado para conseguir los mayores beneficios cardiovasculares y para sostenerse a salvo. Este ritmo cardiaco tiene por nombre frecuencia cardiaca de entrenamiento. La mayor parte de los especialistas aconsejan hacer ejercicio entre el 55 por ciento y el ochenta y cinco por ciento de tu frecuencia cardiaca máxima para el inmejorable beneficio.

La forma de encontrar su ritmo cardiaco objetivo es hacer esta fórmula. Resta tu edad de doscientos veinte y multiplica el resultado por 0,55, y multiplique exactamente el mismo número por 0, ochenta y cinco.

220 – treinta (edad) = 190
ciento noventa x 0,55 = 104,5
ciento noventa x 0,85 = 161,5

La persona -de treinta años- debería tener una frecuencia cardiaca superior a ciento cuatro con cinco en el ejercicio, para conseguir algún beneficio cardiovascular, mas jamás debe dejar que su ritmo cardiaco vaya sobre ciento sesenta y uno con cinco a lo largo del ejercicio.

Fuente Imagen ThinkStock.

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