Tratamientos

De qué manera supervisar la agresividad

La agresividad puede ser de muy diferentes tipos, desde sensible como expresión de nuestro enfurezco donde no pensamos y solo actuamos, hasta instrumental para lograr un beneficio determinado (así sea económico, poder, para vejar a otra persona), pasiva (más sutil en forma de gracietas para vejar a el resto), o bien protectora (para resguardarnos de un daño físico).

Muchas de las finalidades que se pretenden lograr con el tratamiento de la ira pueden completarse con la capacidad para ponerse en el sitio del otro y de esta manera llegar a entender su situación, habilidades de negociación, formas de encarar el agobio o bien la mejora de la autoestima.

Estos problemas de conducta cada vez son más usuales en una sociedad acosada por el agobio, las preocupaciones y, en suma, el ritmo furioso con el que emprende cada una de sus actividades cada día, y que acabarán por trastocar su sistema inquieto.

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